La importancia del chequeo geriátrico en tu perro

Aunque nos cueste aceptarlo, nuestro peludo se hace mayor. Esto no quiere decir en absoluto que pierda calidad de vida, pero sí es cierto que durante esta etapa necesita algunos cuidados específicos. El chequeo geriátrico es uno de ellos.

En qué consiste
El chequeo geriátrico es un reconocimiento general que el veterinario realiza a animales de edad avanzada, con el que obtiene una visión global de su estado de salud.

Incluye varias pruebas que dependen de la edad y el estado de salud del animal, así como del criterio profesional de cada veterinario. Suele englobar un examen físico, análisis de sangre y de orina, medición de la presión arterial, revisión oftalmológica y en algunas ocasiones, radiografías.

Beneficios del chequeo geriátrico
Este sencillo procedimiento es de vital importancia para nuestro perro. Hay que tener en cuenta que a medida que va cumpliendo años su sistema inmunológico se debilita y aumenta el riesgo de padecer determinadas patologías.

Mediante las pruebas que componen este chequeo, el veterinario puede descubrir problemas indetectables a primera vista. Cuanto más temprano sea su diagnóstico, mayores serán las posibilidades de recuperación. Además, nos ayuda a prevenir trastornos como la diabetes, la obesidad o la artrosis.

Cuándo hacerlo
No todos los perros entran en la fase geriátrica a la misma edad, ya que depende de su raza, tamaño y en definitiva, su estado de salud. Pero por lo general se considera que un can alcanza la edad sénior cuando cumple los siete años.

Para ser realmente efectivo, este chequeo debe realizarse al menos una vez al año. De esta forma ayudamos al animal a aumentar su calidad de vida y longevidad. Así, podremos disfrutar de nuestro pequeño mucho más tiempo.

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